La familia Villar Mir gasta su último cartucho en OHL

Empresas, EXPANSION

Juan Miguel Villar Mir, fundador de OHL.

Los fundadores de la constructora buscan en la mexicana Caabsa relevo ante su fatiga financiera.

Los contactos entre la familia Villar Mir y los hermanos Luis y Mauricio Amodio, propietarios del grupo mexicano Caabsa, se iniciaron hace tiempo. A través de OHL, Juan Miguel Villar Mir tejió en México una importante red de amistades y de contactos que, pese a los tropiezos en su última etapa, le han servido para que los inversores aztecas se fijen seriamente en OHL y quieran convertirse en los nuevos socios de referencia de la constructora.

Si la operación adelantada el lunes por EXPANSIÓN se completa con éxito, supondrá el fin de una etapa en la historia de la constructora, que Juan Miguel Villar Mir comenzó a forjar en 1987, con la compra de Obrascon. Con el nuevo socio, que deberá invertir en OHL unos 100 millones entre ampliación y compra de acciones a Villar Mir, el grupo constructor quiere pasar página y recuperar el esplendor perdido con una hoja de ruta que empieza a dar algunas señales positivas.

Hasta 2014, el viento sopló de cola para la empresa y para sus accionistas de control. La cotización se encontraba en máximos, por encima de los 34 euros por acción, valorada en unos 3.400 millones de euros. En ese momento, OHL y los Villar Mir figuraban entre las firmas más admiradas del sector y del Ibex por su diversificación geográfica y su capacidad para detectar buenas oportunidades de negocio como, por ejemplo, el desembarco en Abertis y Colonial o la compra del Complejo Canalejas de Madrid a Santander por 215 millones.

En 2014, el grupo Villar Mir figuraba entre las mayores corporaciones, con una valoración estimada de más de 7.000 millones de euros. Juan Miguel Villar Mir, que recibió el título de marqués, estaba al frente del hólding y de la constructora, y su éxito en los negocios le llevó a convertirse en el mayor accionista de Santander después de los Botín, que le abrieron las puertas del consejo del banco.

Después de una carrera de desinversiones y una ampliación de capital de 1.000 millones de euros en 2015, suscrita enteramente por los fundadores de la empresa, hoy OHL tiene problemas para resistir en Bolsa por encima de un euro por título. Ayer cerró la sesión con una caída del 6%, anticipando que la ampliación sin derecho de suscripción podría realizarse con descuento. OHL capitaliza 288 millones, diez veces menos que en 2014.

Esfuerzo financiero

La ampliación de 2015 supuso un sobreesfuerzo financiero de los Villar Mir que no pudo ser compensado con posterioridad, ya que, a partir de ese momento, la constructora encadenó un retroceso constante en Bolsa que dañó los intereses de los Villar Mir porque sus financiaciones tenían como garantía las acciones de la constructora, que se desangraba en Bolsa. Para suscribir las nuevas acciones, Villar Mir vendió Torre Espacio a la filipina Emperador por 558 millones. Fue especialmente perjudicial el acuerdo con el fondo Tyrus que también apoyó la ampliación a un alto precio. En 2018 obligó a los inversores españoles a desprenderse del 12,2% de la constructora, lo que supuso que, por primera vez en la historia, su participación bajase del 50%. Hoy, la participación directa alcanza el 30,6%.

Fue un signo claro del cambio de ciclo de una compañía que llegó a ser una de las tres mayores referencias en el mercado de las concesiones hasta el punto de aspirar a convertirse en el socio industrial de Abertis. Llegaron a controlar el 19% de la concesionaria, posición que tuvo que deshacer de manera precipitada en 2017 para pagar a sus acreedores.

Pese a los esfuerzos por pasar página del nuevo equipo gestor liderado por José Antonio Fernández Gallar, el horizonte de OHL no está plenamente despejado. Además de los riesgos inherentes al propio negocio, muy competitivo, la empresa ha pagado los efectos de conductas pasadas, vinculadas a escándalos de corrupción. En México, OHL llegó a ser el grupo de infraestructuras español más admirado, en torno a una división de concesiones que saltó a la Bolsa en 2010. Hoy, OHL tiene cerradas las puertas del mercado mexicano de obra civil después de una crisis reputacional originada en 2015 a raíz de denuncias sobre presuntos sobornos a políticos para mejorar los contratos de las autopistas, en una guerra abierta con el grupo Infraiber.

La compañía no se recuperó de ese enfrentamiento y a finales de 2017 optó por vender sus concesiones al fondo IFM en una operación de 2.200 millones. La venta salvó los muebles de la compañía y del Grupo Villar Mir. Con los fondos generados, OHL ordenó balance, canceló la deuda bancaria y ganó liquidez para atender el negocio. Parte del dinero de IFM se destinó al pago de un discutido dividendo de 100 millones en 2018, que permitió a la familia Villar Mir atender algunos préstamos. No fue suficiente.

El fondo Tyrus y la propia OHL son hoy los mayores acreedores de la familia Villar Mir. Con Tyrus firmó en 2018 un crédito de 365 millones de dólares. Entre las garantías de este préstamo figuran las acciones de OHL y otros activos del hólding, entre los que sobresale Ferroglobe y Fertiberia. En junio, el grupo acordó la venta de Ferroatlántica, el negocio español de Ferroglobe, al fondo TPG Sixth Street Partners por 170 millones de euros. En agosto, Grupo Villar Mir anunció la venta de Fertiberia al fondo Triton. Previamente, había acordado la venta de su parte en la argelina Fertial a una filial de la estatal Sonatrach. La deuda de los Villar Mir con OHL asciende a 120 millones. Los fundadores de la empresa se han comprometido a devolver el dinero en el plazo de un año.

Las joyas vendidas por el hólding

Dinero para OHL

En 2015, con motivo de una ampliación de capital de 1.000 millones de euros, que Villar Mir se comprometió a suscribir con la banca, la corporación industrial decidió vender Torre Espacio a los inversores filipinos Emperador por 560 millones.

Apagón de Ferroglobe

La fusión entre Globe y Ferroatlántica convirtió en 2015 a la familia Villar Mir en uno de los líderes mundiales en la producción de ferroaleaciones. Ante las dificultades del grupo, la corporación decidió vender este año Ferroatlántica por 170 millones al fondo TPG.

Reserva de caja

OHL controla el 50% del complejo Canalejas. Pagó 50 millones a Villar Mir en 2018 por el 38% del edificio, una de las joyas comerciales de Madrid cuyas puertas se abrirán en 2020. El grupo valora en libros su activo y el Old War Office de Londres en 300 millones.

Tabla de salvación

Frustrada la venta de un 40% de la división, OHL optó a finales de 2017 por vender todo el negocio de concesiones al fondo IFM por 2.200 millones de euros. Los ingresos salvaron a la compañía y a los accionistas, que en 2018 cobraron un dividendo de 100 millones.

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