¿Qué aporta la tecnología digital a las empresas exportadoras?

5 DIAS, Opinión

Cuando a comienzos de los noventa se empezó a utilizar internet con fines comerciales, pocos pudieron predecir el cambio masivo que este hecho supondría. La red ha tenido un gran impacto en casi todos los ámbitos de la industria y el comercio, mejorando significativamente el flujo de información en muchos aspectos, aunque su uso todavía dista mucho de ser homogéneo en todo el mundo.

Actualmente, el 53% de la población mundial tiene acceso a internet; pero, mientras que en algunos países su penetración alcanza prácticamente a toda la población (así ocurre en Suecia), en otros apenas llega al 30%, como es el caso de Tailandia.

Otro aspecto que está impactando en la economía digital tiene que ver con el uso de la telefonía móvil con conexión a internet. Se calcula que en el mundo existen ya más móviles que personas y que el 75% de estos dispositivos disponen de acceso a la red. No obstante, el potencial de desarrollo sigue siendo enorme, pues solo un 68% de la población accede a internet a través de estos aparatos y, por el momento, aunque en constante crecimiento, solo el 25% realiza compras online.

Hablamos de un mercado que crece anualmente a doble dígito y que mueve casi dos billones de euros en el mundo, y en el que España, por cierto, está bien posicionada, pues el número de usuarios de comercio electrónico alcanza al 58% de la población.

La realidad de las empresas es, cualitativamente hablando, algo diferente. Si bien es cierto que el 99% tiene acceso a internet, el 75% dispone de página web y el 21% emplea redes sociales, solo el 16% realiza ventas online y únicamente el 7% de sus ingresos procede de la red.

La democratización de la información que se ha producido en el mundo en los últimos años, propiciada por el desarrollo del universo de aplicaciones y funcionalidades asociadas a internet, constituye un aliado de primera magnitud para las empresas en sus procesos de internacionalización, toda vez que nadie cuestiona que esta es una de las mayores fuentes de crecimiento corporativo.

Los beneficios que se derivan de la internacionalización para las empresas en general, y en particular para las pymes, son múltiples y se refieren tanto a un mejor aprovechamiento de las economías de escala y a la obtención de una mayor capacidad financiera para realizar inversiones y dedicar más recursos al I+D, como a la minimización de los riesgos.

Todo ello, además, mejora la imagen comercial de la empresa como consecuencia de desenvolverse en mercados altamente competitivos y alcanzar niveles de eficiencia y de productividad notablemente mayores a los de las empresas no internacionalizadas.

Internet ha traído a las empresas la posibilidad de llegar a más mercados a un precio menor. Es decir, ha reducido los costes financieros, el tiempo y los recursos humanos que hasta ahora se empleaban en este campo para realizar prospecciones comerciales. Y las oportunidades que se les abre en el actual contexto tecnológico son enormes, especialmente para las pymes, dado que más del 99% de la población mundial se encuentra fuera del mercado español.

Con la eclosión de las tecnologías asociadas a internet, hemos asistido además al desarrollo extraordinario de los servicios ofrecidos por proveedores y colaboradores empresariales como los bancos. Una de estas nuevas funcionalidades se refiere, por ejemplo, a la puesta a disposición de forma gratuita de recursos de información sobre mercados exteriores. Sin necesidad de desplazamientos y solo a golpe de un clic, las empresas pueden tener un primer diagnóstico de las oportunidades en el extranjero, lo que les permite identificar los focos de demanda y oferta de forma personalizada en cualquier país del mundo. Otra vía de colaboración es la puesta a disposición de las empresas de plataformas de ecommerce B2B, con decenas de miles de empresas de todo el mundo dando a conocer los productos y servicios que venden o compran y con disposición para que las operaciones comerciales se cierren online. En los últimos años, además, la tecnología blockchain también ha irrumpido con fuerza en los nuevos productos y servicios transaccionales para empresas, sobre todo en el campo de las transferencias internacionales, que han ganado en agilidad, rapidez y transparencia, y en la gestión del comercio exterior, al facilitar el seguimiento y asegurar las operaciones comerciales nacionales e internacionales en el entorno digital. La tecnología, por tanto, se erige como uno de los más potentes recursos con que cuenta la empresa para abordar los mercados exteriores y, por esta razón, constituye el mejor ariete para tumbar las barreras que tradicionalmente obstaculizaban el reto de la internacionalización. En este terreno es donde la empresa se juega hoy su competitividad y capacidad de permanencia en un mercado globalizado.

Jaime Uscola es Director de negocio internacional de Santander España y vocal de la junta directiva del Club de Exportadores e Inversores

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