Cos exige a la banca «prudencia y responsabilidad» para reforzar el capital

Empresas, EXPANSION

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España.

El Banco de España avisa que las provisiones bancarias están subiendo por primera vez desde 2013. Alerta sobre los pleitos por tarjetas revolving y el IRPH, así como los costes por ciberriesgos.

El Banco de España vuelve a instar al sector financiero a reforzarse al percibir más riesgos, entre ellos, el enfriamiento económico y las incertidumbres geopolíticas, así como la mayor dificultad para generar beneficios y las crecientes contingencias por demandas judiciales.

Aunque la ratio de capital del sistema ha mejorado hasta el 12,2% y los test de estrés realizados por el Banco de España reflejan que el sector podría resistir un bajón económico severo, «las entidades no deben relajarse en sus esfuerzos para elevar su nivel de solvencia», indica el último Informe de Estabilidad Financiera.

«Debe tenerse en cuenta que existe cierta heterogeneidad entre las entidades [sometidas al test de estrés]. Además, existe la posibilidad de que una entidad padezca un shock idiosincrásico adicional al shock sistémico plasmado en el escenario adverso de la prueba de resistencia, así como que se materialice un deterioro económico aún más severo que el considerado. De hecho, las actuales proyecciones macroeconómicas del Banco de España son algo más pesimistas que el escenario base utilizado para el test de estrés», alerta. «Todo ello aconseja que las entidades sigan una política prudente y responsable de fortalecimiento de su capital en la medida en que los beneficios generados en un entorno económico favorable lo permitan», explica.

En el primer semestre de este año, el resultado del sector se redujo ya un 11,5%. Entre otros factores, por el aumento del 3,9% de las provisiones, que venían cayendo de manera ininterrumpida desde el año 2013, subraya el Banco de España. El supervisor lleva tiempo pidiendo al sector que impulse la generación orgánica de capital vía retención de ganancias y ajustes de los dividendos. Hasta ahora, las entidades han sido reacias a modificar sus políticas de retribución al accionista. La banca española reparte, de media, el 50% de sus beneficios entre sus inversores.

Ralentización económica y tipos negativos

«La rentabilidad de las entidades financieras se verá sometida a una presión adicional por la desaceleración económica y, por tanto, por las perspectivas de que los tipos de interés se mantengan en niveles muy bajos, incluso negativos, durante más tiempo de lo esperado», augura el Banco de España. «Además, con distinta intensidad, afrontan un riesgo legal derivado de potenciales consecuencias de los resultados de demandas judiciales», destaca.

Las demandas por cláusulas suelo han costado al sector más de 2.200 millones hasta ahora, «pero existe la posibilidad de que haya nuevos litigios». «En 2018 se ha producido un importante incremento de las reclamaciones al Banco de España relacionadas con tarjetas de crédito, así como de los litigios sobre los términos de contratos revolving, en particular, las tarjetas de pago aplazado. Esto sugiere un potencial aumento de la litigiosidad en este segmento del negocio bancario», pronostica el Informe de Estabilidad.

El supervisor también pone el foco sobre la resolución pendiente del Tribunal de Justicia europeo sobre el uso del índice IRPH. «El paso previo a la resolución, la publicación de las conclusiones del Abogado General [alineadas con las tesis de la banca] se produjo el 10 de septiembre, pero no debe olvidarse que estas conclusiones no determinan la resolución final del Tribunal Europeo», matiza.

Ciberriesgos

El Banco de España, a su vez, destaca la creciente importancia de los riesgos relacionados con la ciberseguridad. «La innovación tecnológica y los cambios en las expectativas de los clientes, que esperan productos personalizados y disponibilidad multicanal y continua de nuevos servicios, han forzado a las entidades a evolucionar sus sistemas tecnológicos. Esto ha obligado con frecuencia a adoptar tecnologías no suficientemente probadas y a una creciente dependencia de servicios proporcionados por terceros, lo que difumina el perímetro de la organización que es necesario proteger. En el caso de los servicios en la nube se observa además que la concentración en un número reducido de proveedores, no regulados ni supervisados, aumenta y pasan a convertirse en puntos críticos de la infraestructura financiera», describe.

«Los costes asociados a la materialización de los ciberriesgos incluyen tanto el impacto económico directo como daños indirectos asociados a la pérdida de confianza y a las interconexiones entre entidades. Las pérdidas económicas directas se asociarían a la incapacidad de proporcionar servicios a sus clientes o incumplir sus obligaciones contractuales o legales, con el consiguiente impacto reputacional e incremento de litigios. La prevención de estos incidentes también tiene asociado un aumento del gasto en infraestructura y la necesidad de contar con personal cualificado», concluye.

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