Elizabeth Warren, el terror de los millonarios y de Silicon Valley

Economia, EXPANSION

Elizabeth Warren es la candidata demócrata a las elecciones de Estados Unidos.

La emergente candidata demócrata pretende imponer un impuesto a los grandes patrimonios para recaudar 2,75 billones de dólares en diez años y desmembrar las tecnológicas.

El Partido Demócrata está virando a la izquierda, tanto como son capaces los más progresistas del imperio del capitalismo. La clave del cambio de rumbo se encuentra en manos de Elizabeth Warren, figura emergente entre los favoritos de las disputadas primarias del partido rojo.

Aún queda un largo camino por delante hasta el 3 de noviembre de 2020, cuando el candidato demócrata vencedor del proceso interno de votaciones se enfrente por la Casa Blanca con un oponente republicano que, más que probablemente, llevará el nombre de Donald Trump.

Si Warren (Oklahoma City, 1949) se convierte finalmente en la elegida de entre los 18 demócratas que compiten hoy, sabrá de sobra lo que es lidiar con el mandatario republicano. Curtida en el Senado, del que forma parte desde 2013 como representante de Massachusetts, la candidata se hizo pronto famosa por su beligerancia y aprendió también enseguida a enfrentarse al sarcasmo de Trump. La declaración de Warren de que tiene sangre indígena le valió el sobrenombre de Pocahontas. Las burlas llegaron hasta el punto de que Warren hizo pública una prueba de ADN. En ella, se hacía constancia de un antepasado indio mínimo, pero suficiente para acabar con la polémica, demostrar las agallas de la política y dejar evidente su intención de llegar a lo más alto en la carrera política.

Propuestas

No es, sin embargo, por su sangre indígena por lo que va camino de consolidarse como favorita. Warren, que sufrió estrecheces económicas en su niñez y se reenganchó a la universidad de Harvard siendo madre, se está haciendo hueco entre los demócratas gracias a una batería de propuestas que los más críticos califican de «populismo de izquierdas».

Entre otras ideas, la antigua profesora universitaria está empeñada en imponer un impuesto especial a los «ultrarricos». Según su hoja de ruta, los hogares con un patrimonio neto superior a los 50 millones de dólares pagarían un impuesto anual del 2%, porcentaje que ascendería al 3% en el caso de las fortunas de más de 1.000 millones de dólares.

Otra polémica propuesta de la senadora de 70 años apunta a la división de las grandes tecnológicas, de las que considera que disfrutan de un peligroso monopolio. Los magnates del sector se toman a Warren muy en serio. El fundador de Facebook, Marck Zuckerberg, aseguró en una conversación privada que se ha filtrado a los medios que peleará «a muerte» contra los planes de la candidata, adelantando que iniciaría una batalla legal contra la Administración.

Azote de Wall Street

La respuesta de Warren, que durante años fue también el azote del sector financiero de Wall Street, fue reveladora. «Lo que realmente apestaría es que no arregláramos el sistema corrupto que permite que los gigantes como Facebook se involucren en prácticas anticompetitivas, pisoteen los derechos de privacidad del consumidor y que repetidamente no asuman su responsabilidad de proteger nuestra democracia», dijo a través de Twitter.

Para la candidata, el objetivo si gana la Casa Blanca está claro. «Es hora de dividir Amazon, Google y Facebook. Las grandes empresas tecnológicas tienen demasiado poder sobre nuestra economía, nuestra sociedad y nuestra democracia. El Gobierno debe romper los monopolios y promover mercados competitivo», expuso en un post publicado en Medium.

La medida puede parecer desproporcionada y difícil de aplicar en las empresas más valiosas del mundo, pero sus potenciales votantes le creen y la popularidad de Warren está creciendo de manera extraordinaria, de forma simétrica a la subida de tono de sus mensajes. En abril, apenas contaba con un 5,8% de los apoyos, cifra que se ha disparado ahora hasta el 23%, solo ligeramente por detrás del consolidado Joe Biden, vicepresidente en la era de Barack Obama, y ampliando distancias con Bernie Sanders, el candidato socialdemócrata.

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