«El daño que están haciendo las ‘fintech’ a la banca es cero»

Empresas, EXPANSION

Carlos Trascasa es responsable global de Servicios Financieros y Pagos de McKinsey.

«Lo que les destroza es la política del BCE y la regulación», asegura.

El mundo de los pagos está en plena ebullición en todo el mundo. En menos de dos años se han anunciado operaciones de adquisición valoradas en más de 100.000 millones de dólares (90.090 millones de euros). Mastercard ha comprado la danesa Nets, una plataforma de pagos instantáneos, por 3.200 millones de dólares. PayPal pagó 2.200 millones por iZettle y Ant Financial ha desembolsado 700 millones por Worldfirst para entrar en el mercado de pagos europeo.

«El negocio de los pagos ha multiplicado su valor por cinco en los últimos diez años. Es una actividad muy rentable y de alto crecimiento. Hay muchas compañías de pagos que valen más en Bolsa que los propios bancos», asegura en una entrevista con EXPANSIÓN Carlos Trascasa, responsable global de la práctica de Servicios Financieros y Pagos de McKinsey. Trascasa (Madrid, 1962) compatiliza esta función con la dirección de la oficina española y el área de Sector Público en España y Portugal.

Margen

En España no se han visto operaciones de este calibre, pero la actividad de los pagos ha dado un salto notable en la base de ingresos de los bancos. Ahora, este negocio representa alrededor del 40% de la cuenta de resultados. «Con los bajos tipos de interés otras actividades han menguado», afirma. «Se trata de una actividad que genera más margen que la distribución de fondos de inversión», asegura.

Y todavía se puede exprimir más, en su opinión. «En general, esta actividad se ha gestionado mal en España, porque muchos servicios se han dado gratis y cuesta explicar a los clientes que una buena infraestructura de pagos tiene un coste», afirma.

La disrupción tecnológica en este negocio ha sido exponencial en los últimos meses. Más del 40% de las fintech que operan en mundo lo hacen en el segmento de los pagos. Una de las más populares es TransferWise, que ofrece transferencias internacionales a precios muy ajustados.

A pesar de esta realidad, Trascasa quita hierro a la amenaza real que representan las pequeñas empresas tecnológicas de servicios financieros para el negocio bancario. «El daño que hacen las fintech a los bancos españoles, que son supercompetitivos, es cero. Lo que les destroza son los requerimientos de capital y la política monetaria del BCE», asegura. «La capacidad de pegada de un banco español es enorme. Si quisiera podría sacar a una fintech del mercado en una mañana», añade.

La nueva directiva europea de pagos PSD2, de obligado cumplimiento desde el 1 de enero de 2021, ha supuesto un punto de inflexión, según McKinsey. Trascasa es crítico con esta regulación. «Nunca habíamos visto una intervención tan directa y asimétrica de un mercado», sostiene. No obstante, considera que va a servir para hacer despertar a los bancos y explotar su mayor ventaja competitiva: la fiabilidad y seguridad en el manejo de los datos. «Nadie va a dar su información financiera a cuatro chicos que han montado una app en un garaje, pero sí va a obligar a los bancos a dar servicios de mayor valor añadido», explica. «Es decir, no va a enfrentar a los bancos con las fintech, sino que va a incrementar la competencia entre los propios bancos», añade.

Relación de conveniencia

Trascasa sostiene que las pequeñas empresas tecnológicas tienen más que ganar si se alían con la banca que a la inversa. «Las fintech sufren para captar clientes y les supone un coste muy alto. No les queda más remedio que colaborar con los bancos, que eso saben hacerlo muy bien. A los banqueros, por su parte, también les viene bien estrechar lazos para estar al día de los nuevos productos», explica. «Los bancos se están digitalizando porque el futuro pasa por ahí, no por el impacto de las compañías tecnológicas», añade.

En cuanto a la batalla que pueden ofrecer los gigantes digitales, Trascasa lo tiene claro. «Las big tech van a tardar en meterse en el negocio bancario porque es ruinoso, pero sí en el de los pagos, porque ofrece rentabilidad, elevado crecimiento y tiene un alto componente tecnológico», dice. Hace unas semanas, Apple lanzó en Estados Unidos una tarjeta de crédito en colaboración con Goldman Sachs. «Apple Card no ofrece nada diferencial. Está pensada para la gente a la que le gusta la marca», explica.

Según McKinsey, los tres grandes bancos españoles -Santander, BBVA y CaixaBank- no tiene nada que envidiar a los estadounidenses en cuanto a innovación. «No van por detrás de nadie en el mundo. Al contrario. Le han dedicado el dinero adecuado en el momento justo». «Un exceso de inversión tampoco es bueno», añade.

La criptodivisa Libra

Tracasa está convencido de que Libra, la criptodivisa de Facebook, va a tardar en ponerse en marcha «bastantes años». «Se trata de un ejemplo de que la tecnología permite cosas que la regulación todavía no ha previsto», explica. En su opinión, el gigante digital ha pecado de ingenuidad. «Ha demostrado no ser consciente de las implicaciones estructurales profundas de Libra sobre la seguridad del tráfico financiero y sobre la propia economía capitalista. Esto no va de que Libra pueda quitar negocio a los bancos, sino que afecta a algo que sólo se mueve cada 100 o 150 años», explica. Además, Facebook ha dejado al descubierto sus cartas. «Todos sus competidores desarrollarán cosas parecidas ahora que conocen sus planes», sostiene.

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