Desmontando las mentiras del ‘sanchismo’

Economia, EXPANSION, Opinión

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez.

El lenguaje político -y, con variaciones, esto es verdad para todos los partidos políticos, desde los conservadores hasta los anarquistas- está diseñado para lograr que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable, y para dar una apariencia de solidez al mero viento. Uno no puede cambiar esto en un instante, pero puede cambiar los hábitos personales y de vez en cuando puede incluso, si se burla en voz bastante alta, lanzar alguna frase trillada e inútil -alguna bota militar, talón de Aquiles, crisol, prueba ácida, verdadero infierno, o algún otro desecho o residuo verbal- a la basura, que es donde pertenece». Este párrafo pertenece al conocido ensayo de George Orwell La política y el pensamiento inglés, publicado en el año 1946. Sus conclusiones son de tal actualidad en la política nacional que les propongo un pequeño ejercicio para desmontar algunas de las afirmaciones más reiteradas y falsas del lenguaje político español:

1-España está bloqueada

Mentira. En España no hay bloqueo, sino una fragmentación del voto que obliga a los partidos políticos a buscar acuerdos para formar mayorías. En España no ha habido bloqueo, sino un estruendoso fracaso del candidato a quien el Rey encargó que formara Gobierno. Lo que ha ocurrido desde las últimas elecciones generales es la crónica del fracaso personal de Pedro Sánchez, aunque en el relato se haya impuesto la mentira.

2-La oposición tenía la obligación de facilitar que Sánchez fuera investido

Mentira. El Rey, tal como recoge el artículo 99 de la Constitución Española, propone un candidato que es el encargado de buscar apoyos para conseguir la confianza y la mayoría parlamentaria. El Rey no mandata a los grupos de la oposición para que voten al candidato que él propone tras la ronda de contactos con sus portavoces. Cuando el candidato confunde propuesta con designación, cuando el candidato actúa como si el Rey pudiera dar instrucciones a los grupos políticos y suplantar al Parlamento, cuando el candidato confunde adhesión con acuerdo, la oposición tiene el deber de ejercer como tal y garantizar la alternativa democrática.

3-Sólo Sánchez puede encabezar un Gobierno «progresista»

Mentira. Definamos progresista. ¿Son progresistas los partidos nacionalistas? No es progresista reivindicar derechos especiales para los ciudadanos que viven en una parte de España respecto de quienes viven en otra. Pues con los partidos nacionalistas que defienden perpetuar privilegios a una parte de los españoles llegó Sánchez a la Moncloa, y con esos partidos nacionalistas gobierna en País Vasco, Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, Cataluña…

¿Es progresista romper unilateralmente la unidad de la Nación española? No, porque la unidad de la Nación es un instrumento imprescindible para garantizar la igualdad entre españoles. Pues con los partidos que lo pretendieron y cuyos dirigentes están condenados por sedición y malversación de caudales públicos (o sea, por ladrones) gobierna el partido de Sánchez en más de cuarenta instituciones de Cataluña.

¿Es progresista considerar un ejemplo el régimen totalitario de Maduro? No; el totalitarismo no es de derechas ni de izquierdas, sino un sistema incompatible con la democracia. Sánchez gobierna con el partido bolivariano en todas las comunidades autónomas y ayuntamientos en los que ha conseguido sumar, incluso para desbancar a la lista más votada.

¿Es progresista entregar el control de una comunidad autónoma a un partido político liderado por un terrorista? Rotundamente, no. Pues eso es lo que ha hecho Sánchez con Arnaldo Otegi y Bildu en Navarra.

La conclusión es que Sánchez, ni solo ni en compañía de otros, puede encabezar un Gobierno progresista, porque él ya ha demostrado con los hechos que sus socios preferidos son aquellos que quieren arrasar con los derechos inviolables que consagra nuestra Constitución: la libertad y la igualdad entre españoles.

4-Nada va a cambiar el 10-N

Mentira. Los ciudadanos aún no hemos votado. Y como nadie está obligado a volver a confiar en aquél que ya ha fracasado, lo mismo nos llevamos una sorpresa y resulta que los españoles no somos, mayoritariamente, tan masoquistas. Nada cambia si uno mismo no cambia. El cambio comienza por enfrentarse al falso relato y revelarnos contra lo políticamente correcto, oponiéndonos a que nos estabulen en izquierdas versus derechas como si eso fuera lo que hoy está en juego en España.

España no necesita un Gobierno fuerte, sino un Gobierno bueno, que no significa ni es lo mismo. Un Gobierno bueno será aquél que restaure el Estado de Derecho en toda España, que regenere las instituciones democráticas, que restablezca la igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones ciudadanas, que no discrimine por cuna o lengua. Un Gobierno bueno será capaz de enfrentarse a la crisis política que sufrimos como consecuencia de los sediciosos y golpistas catalanes. Un Gobierno bueno es un Gobierno que dice la verdad; un gobierno que dice la verdad no puede estar presidido por quien ha hecho de la mentira su seña de identidad; un buen Gobierno es el que reconoce los malos datos de empleo que acabamos de conocer y la crisis económica que asoma por el horizonte, y toma medidas para evitar que los más débiles vuelvan a ser golpeados.

Un Gobierno bueno busca el progreso de la sociedad partiendo de la irrenunciable igualdad de derechos de todos los ciudadanos. Un Gobierno bueno nunca será neutral frente a los que incendian las calles o impiden a los estudiantes el acceso a las aulas; un buen Gobierno no equiparará jamás a los adversarios políticos con los enemigos de la democracia. Un Gobierno bueno no puede estar presidido por quien está aliado con los sediciosos y los golpistas. Un Gobierno bueno no puede estar presidido por quien quiere cambiar la Constitución para consagrar la desigualdad entre españoles. Un Gobierno bueno no puede estar presidido por un mentiroso sin escrúpulos. Porque no hay nada peor que la mentira.

El Gobierno bueno que hoy necesita España deberá tener como primer objetivo promover una alianza por la democracia y en defensa de la Constitución Española. Y, ya después, conseguido lo fundamental, hablamos, si les parece, de derechas y de izquierdas.

Leave a Reply

Sé el primero en comentar...

Notificación
avatar
wpDiscuz

Back to Top