La tecnología cambia la forma de protestar

Economia, EXPANSION

Las revueltas masivas de Hong Kong, Chile, Líbano o Cataluña comparten algunos aspectos clave: se trata de protestas sin un líder claro que se organizan a través de las redes sociales.

«Una sola chispa puede incendiar toda la pradera», observó Mao Zedong en 1930, mientras intentaba convencer a sus seguidores de que la revolución era posible en China.

Casi un siglo después, la frase de Mao nos viene a la mente al ver cómo pequeñas chispas han dado lugar a manifestaciones en todo el mundo durante las últimas semanas. En Líbano, el desencadenante fue un impuesto sobre el uso deWhatsApp. En Chile, la subida de las tarifas de metro. En Francia, las protestas de los chalecos amarillos empezaron por las subidas en el precio del combustible.

En otros rincones del mundo, las revueltas populares tienen un tinte claramente político. En Hong Kong todo empezó con un intento de extradición de criminales sospechosos a China. Las protestas masivas que han surgido en el último año en Asia, Europa, África, América Latina y Oriente Medio tienen muchos aspectos en común. Se trata de revueltas sin líderes que suelen organizarse a través de las redes sociales. Cuando empezaron las manifestaciones en Hong Kong el pasado mes de junio, Joshua Wong -el activista prodemocracia más conocido- estaba en prisión. Un mes después las protestas también sacaron a la calle a los moscovitas, a pesar de la detención del líder de la oposición Alexander Navalny.

Ausencia de líderes

En Líbano, Francia y Chile las autoridades han buscado sin éxito a los cabecillas de las revueltas. En todo el mundo los manifestantes recurren a tecnologías parecidas para organizarse y difundir sus mensajes. Las redes sociales también permiten que un movimiento en un sitio sirva de inspiración en otro rincón del mundo. La ocupación del aeropuerto de Barcelona fue una táctica heredada de Hong Kong. De hecho, se ha visto a los manifestantes de Hong Kong portar la bandera catalana. La desventaja de no contar con un líder en estas revueltas es que hace imposible o muy difícil la negociación. Por otra parte, las distintas revueltas en las que se asegura representar «el deseo de la gente» suelen tener demandas contradictorias.

Sin un liderazgo firme, se corre el riesgo de que estas manifestaciones acaben en violencia entre la policía y los manifestantes, haciendo que a los gobiernos les resulte más fácil justificar posibles medidas drásticas. Así ocurrió en Francia y también en Hong Kong y Chile. En el caso de Rusia y Argelia, los manifestantes se han mostrado siempre pacíficos.

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