Cuatro billones de dólares en bonos vuelven a cotizar con interés positivo

EXPANSION, Mercados

Tras marcar máximos en agosto en los 22,45 billones, el volumen de deuda que cotiza en el mercado secundario con rentabilidad negativa desciende hasta los 18,7 billones.

Cuatro billones de dólares de un plumazo en apenas algo más de dos meses. Un parpadeo. Ese es el volumen de deuda con interés negativo que ha superado la barrera del 0% para volver a rentabilidades positivas, regando de pérdidas el camino. Desde que tocara máximos en los 22,45 billones de dólares el pasado 29 de agosto, el volumen de deuda en negativo ha caído hasta situarse en los 18,45 billones de dólares.

El precio de los bonos se mueve de forma inversamente proporcional a su rentabilidad, por lo que la vuelta a positivo de esos cuatro billones de dólares lleva consigo una fuerte corrección en el valor de los títulos. Una pequeña normalización dentro de la permanente anomalía que ya supone que los inversores estén dispuestos a pagar por prestar su dinero a empresas y gobiernos y que afecta a prácticamente todos los países desarrollados del mundo. Japón, con 7,87 billones, sigue siendo el baluarte de esta tendencia en la que España ocupa el cuarto lugar, con 881.000 millones de dólares.

El motivo de este giro hay que buscarlo en los últimos movimientos de los bancos centrales y en el posicionamiento de los inversores. «En agosto el volumen de deuda con rentabilidad negativa alcanzó máximos históricos porque estábamos esperando las decisiones de política monetaria que tenía que adoptar en septiembre el BCE y los datos macroeconómicos a nivel global anticipaban más bajadas de tipos en EEUU de las que finalmente se han llevado a cabo», justifica Enrique Lluva, subdirector de renta fija de Imantia Capital.

Además, en ese periodo se han multiplicado los críticos a las políticas monetarias expansivas con el Banco de Suecia como protagonista, que elevó las tasas argumentando que desmedida expansión podría ser contraproducente para el crecimiento. Si los bancos centrales dejan de apoyar a la renta fija con sus compras de deuda y el precio del dinero barato, el mercado de renta fija será incapaz de mantener las elevadas valoraciones actuales en precios.

Inversores

Pero la vuelta a positivo de un importante volumen de deuda que arrojaba rentabilidades inferiores al 0% no se ha debido exclusivamente a la posición de los bancos centrales. En agosto, la tormenta en los mercados arreciaba y los inversores buscaban refugio en los tradicionales activos sin riesgo, entre ellos la deuda pública independientemente de sus elevadas valoraciones. Por su cabeza pasaba que era mejor una pérdida de unos cuantos puntos básicos que exponerse a la renta variable en plena desaceleración económica. De hecho, incluso podían obtener beneficios si la situación seguía agravándose y el interés de los bonos mantenían la caída.

Ahora, los inversores han recuperado el gusto por el riesgo y se han subido al carro de la renta variable por temor a perderse un potencial rally. «Las rentabilidades han subido por la relajación de las tensiones entre EEUU y China, el desarrollo de los acontencimientos del Brexit, unos datos macroeconómicos mejores de lo previsto y el buen comportamiento de los activos de riesgo», explica Andrea Iannelli, director de renta fija de Fidelity International.

El volumen de deuda con retornos negativos se encuentra ahora en mínimos desde junio, pero depende de que las tensiones geopolíticas se mantengan bajo control y de que la desaceleración económica no de demasiadas señales de alerta para iniciar un sostenido camino a la baja.

Leave a Reply

Sé el primero en comentar...

Notificación
avatar
wpDiscuz

Back to Top