S&P hunde aún más la calificación de la deuda del Líbano

EXPANSION, Mercados

La agencia de medición de riesgos Standard & Poor’s (S&P) hundió hoy aún más la calificación de la deuda soberana del Líbano, considerada ya antes «bono basura», desde B-/B hasta CCC/C con pronóstico «negativo» tras un mes de protestas que han debilitado todavía más la economía.

«S&P rebajó sus calificaciones de crédito soberano en moneda local y extranjera a largo y corto plazo en el Líbano a ‘CCC/C’ de ‘B-/B. La perspectiva es negativa'», dijo la agencia en un comunicado.

«Dado el debilitamiento de las perspectivas para financiar el gran déficit fiscal, así como las importaciones necesarias, el Gobierno libanés probablemente necesitará el apoyo de donantes externos, o un paquete significativo de reformas internas», indicó S&P.

La calificadora recuerda que la deuda del país se estima en torno al 148 % del PIB en 2019.

Las protestas estallaron en el Líbano el pasado 17 de octubre, después de que el Gobierno anunciara que iba a imponer una tasa a las aplicaciones de mensajería como Whatsapp para aumentar la recaudación, una medida posteriormente retirada.

Doce días después del inicio de las concentraciones, el primer ministro, Saad Hariri, renunció a su cargo, dejando una silla que todavía nadie ha ocupado ya que el presidente Michel Aoun no ha comenzado las consultas con el Parlamento para elegir a su sucesor.

Uno de los nombres que se comenzó a barajar ayer es el de Mohamed Safadi, antiguo ministro de Economía y magnate vinculado a la familia real saudí, aunque todavía no se ha hecho oficial.

«El riesgo de un vacío político prolongado aumenta la incertidumbre política (…) Si se forma un nuevo gobierno, en gran parte tecnócrata, dentro del próximo mes y se puede introducir reformas políticas inmediatas que aborden el gran déficit fiscal, la escasez de energía y la corrupción, esto podría ayudar a disipar las tensiones sociales y apoyar la confianza de los depositantes», aseveró S&P.

Agrega que «los recientes cierres bancarios temporales pero prolongados y las restricciones no oficiales de transferencia de moneda extranjera plantean dudas sobre la sostenibilidad del régimen de cambio, erosionando aún más la confianza», se apunta en la nota.

Las primeras dos semanas de las protestas los bancos se mantuvieron cerrados, y aunque luego abrieron unos días, han vuelto a echar la llave secundando una huelga que aún continúa de empleados del sector bancario que dicen no sentirse seguros por los clientes.

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