Alemania inaugura el pulso con EEUU para lograr la «soberanía digital» de la UE

COTIZALIA, Economia

17/11/2019 05:00

El 24 de octubre de 2017, Peter Altmaier, un personaje relativamente desconocido fuera de Alemania, saltaba al escenario público europeo. El que entre 2013 y 2017 había sido jefe de gabinete y mano derecha de la canciller Angela Merkel, pasaba a sustituir a Wolfgang Schäuble como ministro de Finanzas. A partir de ese momento iba a comenzar a jugar un rol más relevante.

El 12 de noviembre de 2019, poco más de dos años después, Merkel señala en un discurso que es el momento de que la Unión Europea recupere los datos que durante tanto tiempo ha dejado en manos de los gigantes tecnológicos norteamericanos. Y hay una conexión entre ambos eventos.

Altmaier, hombre de confianza de la canciller, conocido en Bruselas por su trabajo entre 1990 y 1994 en la Comisión Europea, es ahora ministro de Economía, y se ha convertido en la figura clave que desde Berlín impulsa un esfuerzo por evitar que la Unión Europea reaccione demasiado tarde a las consecuencias que acarrea que los datos de los europeos estén en manos de los gigantes tecnológicos. Uno de los objetivos prioritarios en Berlín en este momento es lograr la independencia de EEUU en lo que a gestión de datos se refiere. Lograr la llamada «soberanía digital».

Peter Altmaier, ministro de Economía de Alemania. (EFE)

Peter Altmaier, ministro de Economía de Alemania. (EFE)Peter Altmaier, ministro de Economía de Alemania. (EFE)

No hay nada de nuevo en esto. En Bruselas muchos se muestran preocupados desde hace años sobre la posición dominante y sin competencia europea que tienen los gigantes digitales americanos sobre el mercado de datos en Europa.

Alemania comenzó a apretar el acelerador en febrero de 2019, cuando Altmaier presentó una estrategia industrial para el país con el horizonte en la próxima década. En el documento, la tecnología y los datos son uno de los elementos centrales para poner a Alemania a funcionar a nivel industrial en el siglo XXI.

En el documento, el ministerio alemán no pone paños calientes: «La cuestión de la soberanía industrial y tecnológica y la capacidad de nuestra economía es el desafío decisivo para mantener la viabilidad futura de nuestro país. Nuestra economía debe ser capaz de resistir la competencia global en todas las áreas principales también en el futuro, particularmente en lo que respecta a tecnologías clave e innovaciones punteras».

El almacenamiento y procesamiento de datos en línea es ya el campo de batalla en la nueva relación de desconfianza entre Estados Unidos y la Unión Europea. Alemania y Francia lo saben, así como Bruselas. Hay muchos otros elementos en materia comercial, de defensa y de estrategia geopolítica, todos ellos interconectados en un reajuste de las relaciones entre Washington y el viejo continente.

Donald Trump, presidente de EEUU, junto con Angela Merkel. (EFE)

Donald Trump, presidente de EEUU, junto con Angela Merkel. (EFE)Donald Trump, presidente de EEUU, junto con Angela Merkel. (EFE)

Gaia X y el futuro

El 30 de octubre, Alemania y Francia levantaron el velo que cubría Gaia X, el proyecto más prometedor para lograr una nube europea. No es el primer intento, porque París ya hizo uno en solitario aunque sin demasiado éxito, pero sí es la primera vez que el eje franco-alemán se pone de acuerdo en lanzar un proyecto así, que tiene como objetivo arrancar el monopolio sobre el control y gestión de datos europeos a las gigantes norteamericanas.

«Queremos ofrecer a las empresas, ministerios y gobiernos la posibilidad de almacenar sus datos en Europa, siguiendo estándares transparentes, claro y reconocibles», explicó Altmaier sobre la propuesta a la que ya se han subido empresas como Deutsche Telekom o Bosch.

El objetivo no es «nacionalizar» el control de datos, sino llevarlo a manos de empresas europeas. En algunos círculos de Bruselas se popularizó la idea de que las empresas americanas no son de fiar cuando se trata de datos críticos, que no existe una relación de confianza entre la UE y EEUU cuando se trata de empresas privadas.

Altmaier, ministro alemán de Economía. (EFE)

Altmaier, ministro alemán de Economía. (EFE)Altmaier, ministro alemán de Economía. (EFE)

«Lo que más me preocupa es que el procesamiento de datos, industriales o de consumidores, sea realizado por parte de empresas estadounidenses», aseguró a finales de octubre Merkel, para profundizar después en la herida: «Entramos en una relación de dependencia que no será buena a largo plazo».

No es que sea una sospecha. La ‘Cloud Act’ de 2018 inauguró esta nueva fase, con las autoridades nacionales de los Estados miembros de la UE quejándose de los poderes que esta norma da a las autoridades americanas y que violan uno de los principios de las normas de protección de datos europea (GDPR), la más exigente del mundo.

El objetivo es tremendamente ambicioso y difícil de cumplir, pero es que además la UE no está haciendo lo suficiente como para ponerse en marcha en esa dirección. Gaia X es, realmente, el primer proyecto a gran escala que tiene ese objetivo final. Pero falta dinero e implicación por parte de muchos actores. La mayoría de las esperanzas pasan por un despacho amplio y decorado de forma elegante pero minimalista en una de las plantas nobles de la sede de la Comisión Europea de Bruselas.

Pero no todo el mundo cree que esta idea es buena. William Echikson, presidente del Forum digital del ‘think tank’ CEPS, es escéptico sobre los nuevos planes. «Puedo entender parte de la motivación, el discurso de que necesitas controlar tu destino. Pero la forma en la que está ocurriendo no tiene mucho sentido», critica el experto.

Pone como ejemplo la estrategia europea para baterías: el plan para que Europa produzca las baterías que necesita la industria automovilística europea en su giro hacia los coches eléctricos. Para Echikson el resultado de esta estrategia es que se obliga al sector automovilístico europeo a comprar baterías más caras y con menos calidad.

Echikson propone construir cualquier estrategia sobre el control de los datos de los europeos con la base de lo que ya existe. «Donde se ve oportunidad es construyendo a partir de Microsoft o Amazon, no intentando duplicarlas y empezando 10 años después», señala. Para el experto «esto es política», y considera que se está haciendo cierto populismo con la estrategia digital europea al querer dar «soluciones sencillas a problemas complejos».

En ciertos ambientes se considera que este nuevo discurso es solo una forma de proteccionismo, un escudo que las grandes naciones europeas están tratando de sujetar para recuperar de las manos de los euroescépticos el discurso de la soberanía y de la protección de los intereses nacionales.

La bandera de EEUU y la bandera de Alemania. (EFE)

La bandera de EEUU y la bandera de Alemania. (EFE)La bandera de EEUU y la bandera de Alemania. (EFE)

Factor Vestager

Tampoco todos los Estados miembros están en línea. Distintas fuentes aseguran que España se encuentra en la línea dura contra los gigantes digitales, aunque siempre más escorada hacia la visión francesa que hacia la alemana. Pero los nórdicos ven estos movimientos con preocupación, especialmente ante la salida de un Reino Unido que hasta ahora servía de balanza cuando el eje franco-alemán se ponía de acuerdo en algo.

Ante las dificultades estratégicas que afrontan los planes de Alemania y Francia, especialmente por falta de recursos y de apoyo, las esperanzas para ellos pasan por el Berlaymont, la sede en Bruselas del Ejecutivo comunitario.

Altmaier escribió recientemente una carta a Magrethe Vestager, comisaria de Competencia, la que se ha convertido en estrella ascendente de Bruselas por su duro pulso contra los gigantes tecnológicos americanos. Y ha pedido que apriete el cerco sobre ellas.

Margrethe Vestager, comisaria de Competencia. (Reuters)

Margrethe Vestager, comisaria de Competencia. (Reuters)Margrethe Vestager, comisaria de Competencia. (Reuters)

En el despacho de Vestager se teoriza mucho. Se establecen posibles caminos a seguir en el futuro de la competencia y se hacen muchas preguntas. La danesa y su equipo más cercano consideran que el mundo ha cambiado con la irrupción tecnológica, y que adaptarse a ella para evitar que acabe de golpe con el viejo mundo requiere de valentía. Y están dispuestos a asumir los riesgos.

La danesa tendrá rango de vicepresidenta ejecutiva en la próxima Comisión Europea, y está dispuesta a utilizar ese poder. Además, no solo tendrá bajo su mando la Competencia, sino que será la encargada también de toda la agenda digital, sobre la que promete lanzar toda una descarga de propuestas legislativas: desde fiscalidad hasta uso de datos.

«Cuando unas pocas empresas controlan muchos datos sobe nosotros eso les puede ayudar a influir en las decisiones que tomamos», aseguró recientemente, señalando que esa información se puede usar para «llegar a conclusiones» sobre individuos, pero también «para minar la democracia».

Ursula von der Leyen, presidenta electa de la Comisión Europea, tiene una misión para Vestager. No en vano, cuando anunció, ante la sorpresa de muchos, que la danesa repetiría la cartera de Competencia, la futura presidenta lanzó el mismo mensaje que Altmaier en febrero de 2019: «Necesitamos trabajar duro en nuestra soberanía tecnológica».

La UE necesitará más que buenas intenciones para lograr el objetivo marcado por Merkel. El próximo lustro será clave, y Vestager será una de las mejores aliadas para lograrlo. Frente a las dudas y los que defienden que Europa está demasiado atrás respecto a EEUU, algunos piden recordar las palabras de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, durante uno de sus últimos discursos en el cargo, en Brujas. Citando un proverbio africano y pidiendo aplicarlo al proceso de integración europea, Tusk señaló: «Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado». Y la UE quiere ir lejos. Pero también tendrá que hacerlo rápido.

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